SOMPRA , El Gremio del Personal de Maquinistas Viales de la República Argentina, nació a mediados de 2014 a partir de una decisión trascendental de Néstor Ballesteros y Raúl Herrero. Su formación fue una respuesta directa a la multitud de injusticias que padecían los operadores de maquinaria vial, quienes se sentían completamente desamparados ante la inacción de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA).

Los operadores de maquinaria no recibían el reconocimiento ni la valoración que merecían, y existía una enorme brecha salarial a pesar de su condición de oficiales especializados. Esta situación insostenible generó la imperiosa necesidad de una nueva representación gremial.

Néstor Ballesteros fue el principal impulsor, aportando su vasta experiencia en conjunto a Raúl Herrero que asistió en la parte política en el ámbito sindical y legal, adquirida durante años como parte de un gremio petrolero. El inicio y las bases para la creación de SOMPRA se sentaron en Necochea , contribuyendo una estrategia para la nueva organización. Inicialmente, la idea era que SOMPRA comenzará a operar en una única ciudad, y Necochea fue el lugar elegido para la primera reunión. Raul Herrero participó en el gremio hasta el año 2021, en ese mismo año se jubiló.
Expansión y Desafíos a Nivel Nacional

Lo que comenzó como una preocupación local en Necochea, pronto se reveló como un problema sistémico a nivel nacional. Al establecer contactos en diversas provincias, los fundadores de SOMPRA confirmaron que las problemáticas que enfrentan los maquinistas viales eran una realidad en todo el país, y que, incluso en aquel momento, la situación ya comenzaba a agravarse. Estas problemáticas incluían:

Trabajo en negro: Una gran cantidad de operadores se encontraban sin registro laboral, despojados de derechos y beneficios básicos.


Falta de reconocimiento de categorías: Las especializaciones de los maquinistas no eran debidamente valoradas ni remuneradas.


Condiciones deplorables de la maquinaria: A diferencia de las condiciones en Necochea, en otras regiones, los trabajadores eran forzados a operar con equipos en estado de desguace. No se trataba solo de sentarse a trabajar, sino de cumplir con rendimientos exigentes utilizando "un pedazo de máquina" que comprometía su seguridad y la eficiencia del trabajo, esta problemática persiste hasta hoy en día.

Esta cruda realidad nacional confirmó que la misión de SOMPRA no podía limitarse a una provincia; era un proyecto de alcance nacional. Así, la organización comenzó a expandirse, creando secretarías en distintas regiones para brindar el apoyo necesario a nivel país.

La lucha de SOMPRA se desarrolló contra un "enemigo imposible": organizaciones sindicales ya establecidas, con vastos recursos económicos y una profunda experiencia en el sistema gremial, lo que les permitía conocer "todas las formas de trabar" su avance. El Ministerio de Trabajo fue percibido como un obstáculo constante, “comprado” por intereses ajenos, lo que les impedía progresar de cualquier manera. A pesar de innumerables promesas de apoyo que nunca se concretaron, y de la presencia de mucha gente que decía respaldarlos, SOMPRA se encontró repetidamente sin el acompañamiento real en los pasos a seguir para su reconocimiento legal.

A pesar de estas adversidades, la mayoría de la gente en el sector reconoce el espíritu de lucha del que SOMPRA ha sido parte. Sin embargo, la organización perdió un tiempo considerable y vio sus esfuerzos dificultados por la falta de colaboración de muchos propios operarios, quienes, por miedo a perder sus empleos y por necesidad económica, no se atrevieron a unirse a la causa en diversas provincias.